CON PICOS DEL 60%, LA VENTA DE PROPIEDADES CAYÓ FUERTE EN LA ZONA OESTE


Son datos del Colegio Público de Escribanos que compara 2018 con 2019. Hurlingham, La Matanza, Morón e Ituzaingó son los más afectados. La incertidumbre económica, el valor del dólar y la postura de los dueños de no bajar los precios, algunas de las razones.

La magnitud de la crisis económica también afecta al mercado inmobiliario en el Oeste, que en comparación con el año pasado padece una caída en la compra venta de propiedades que va del 59% al 36%, según los distritos. En base a las estadísticas del Colegio Público de Escribanos de la Provincia, en los primeros siete meses del año Hurlingham es el más afectado, seguido de La Matanza, Morón e Ituzaingó. Este último había liderado con una recuperación entre 2015 y 2017 con un crecimiento del 56%, principalmente por la venta de los departamentos en el centro.

En las inmobiliarias vislumbran un panorama sin repunte en el corto plazo, hasta que se despejen tanto la incertidumbre cambiaria con el dólar como la oscilación económica. Y, a su vez, esperan precisiones del gobierno sobre cómo operar con el nuevo cepo.

“Lo de las crisis es cíclico en el mercado inmobiliario. Ahora hay una baja con respecto a 2017, cuando hubo muchas operaciones con créditos UVA. Pero -a diferencia de 2001- no hay clientes apurados por vender porque tienen hipotecas como ocurrió en aquella crisis. Ahora nadie quiere bajar las propiedades en dólares”, explica Jorge Beltramino, dueño de una inmobiliaria en Merlo, distrito donde fue modesto el crecimiento de las construcciones en altura.

Otro ejemplo de las oscilaciones en el mercado está en Morón. En comparación con los primeros siete meses de 2018, cuando crecieron las operaciones por la salida del anterior cepo cambiario, la baja en la escrituración es del 56,80%. Hace ocho años, en ese distrito se comercializaron 2.379 propiedades, mientras que en el mismo período de este año fueron 1.365, un 42% menos.

En 2011, Clarín recorrió el centro de Castelar y contabilizó 33 edificios en construcción -de entre cinco y ocho pisos-, que se escrituraron los años siguientes. Hoy ya casi no quedan propiedades nuevas por comercializar. “Los clientes que suelen invertir en los departamentos de Castelar quieren esperar a que se acomode el dólar para no perder dinero”, explican en Julio Carfi Propiedades.

En La Matanza, entre enero y julio de 2015 -todavía con el cepo anterior- se vendieron 1.929 propiedades. La escrituración subió a 2.627 en 2017, y en el mismo período del año pasado a 4.331, un repunte de 114% con respecto a 2015. En cambio, en los primeros 7 meses de este año, se vendieron 1.843, lo que marca una caída del 57,44%, es decir todavía inferior a 2015. “La frase más escuchada al momento de tasar es ‘no voy a regalar mi propiedad’ aún cuando quien la tasa plantee corregir un 15 o 20% a los valores anteriores a la devaluación. Esto obviamente es una traba importante, con menores valores seguramente las ventas mejorarían”, explica Paula González, de la inmobiliaria Marta González Propiedades.

La caída también pegó en Hurlingham, donde en los primeros siete meses del año se escrituraron 244 propiedades, menos que en el mismo período de los últimos cinco años. Incluso la baja con respecto al año pasado es la más grande del Oeste porque llega al 60% menos de compraventas. Pese al panorama negativo, recién en abril de este año el Concejo Deliberante aprobó un nuevo Código de Ordenamiento Urbano que reemplaza al del viejo Partido de Morón de 1978, modificado en el ‘81. Ahora están las condiciones legales para construir edificios, lo que puede mover el mercado inmobiliario.

Por otro lado, varios operadores coinciden en que los alquileres se mantienen, pero no se actualizan a valor dólar y cae la rentabilidad. “Si los ajustamos como se debería, muchos locales quedarían vacíos”, señalan en los martilleros, que también reconocen muchas persianas bajas.

“La decisión de comprar o vender se puede postergar, como escuchamos siempre: ‘hasta que las cosas se acomoden’”, dicen en Ramos Mejía y se hace eco el resto del Oeste.

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